En un comunicado, las organizaciones del Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia sostienen que conservar la integridad de este ecosistema es la base para garantizar sus beneficios ecológicos, sociales y económicos en un contexto de cambio inevitable.
Albatros ceja negra sobrevolando el Mar Patagónico. Crédito: WCS Argentina.
4 de junio de 2026 - WCS Argentina es una de las organizaciones fundadoras del Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia, una red de más de 30 organizaciones de la sociedad civil de Chile, Argentina, Uruguay y Brasil, comprometidas con la conservación marina desde el año 2004, con un enfoque ecosistémico regional y trabajando en genuina asociación con los sectores público y privado para promover la gestión efectiva del mar del cono sur.
En el marco del Día Mundial de los Océanos, que se conmemora el 8 de junio cada año, el Foro advierte que el sistema marino está bajo una presión climática sin precedentes. Las aguas frías del Atlántico Sudoccidental absorben más dióxido de carbono (CO₂) que cualquier mar tropical, una función reguladora crítica para el clima global que se debilita a medida que el océano se calienta y acidifica.
Por eso, proteger y fortalecer las Áreas Marinas Protegidas conectadas en Argentina, Chile, Uruguay y Brasil es hoy la estrategia más concreta de resiliencia climática: conservar para que el mar siga sosteniendo la diversidad de formas de vida.
“La conservación y el manejo adecuado de los ecosistemas, en especial de las Áreas Costeras y Marinas Protegidas, contribuye a fortalecer su capacidad de adaptación, favoreciendo el bienestar de las personas”, advierte Santiago Krapovickas, gerente de proyectos costero-marinos de WCS Argentina y coordinador del Programa Mar Patagónico Resiliente del Foro.
Ballena franca austral y su cría. Crédito: Matias Arenas.
Por qué la conectividad no puede esperar
En el comunicado, el Foro destaca que el Mar Patagónico conecta los ecosistemas costeros y marinos de Argentina, Chile, Uruguay y Brasil mediante corrientes oceánicas y rutas migratorias que sostienen las migraciones, la alimentación y la reproducción de ballenas, tiburones, aves marinas, tortugas y pingüinos. Muchas de esas especies recorren miles de kilómetros a través de múltiples jurisdicciones durante su ciclo de vida, lo que vuelve ineficaces las respuestas aisladas de cada país.
Las Áreas Marinas Protegidas, cuando están bien gestionadas y conectadas entre sí, funcionan como refugios climáticos: zonas donde los ecosistemas pueden recuperarse, mantener su productividad y seguir prestando los servicios esenciales de los que dependen las comunidades costeras, desde la pesca artesanal hasta la regulación del clima local.
El programa regional Mar Patagónico Resiliente, impulsado por el Foro, busca avanzar hacia un Mar Patagónico “climáticamente inteligente”, una nueva generación de conservación marina capaz de incorporar proyecciones climáticas en la gestión de Áreas Marinas Protegidas y de fortalecer refugios marinos frente a los impactos de esta crisis multidimensional.
“El océano funciona como un único sistema vivo. Su protección también debe pensarse de manera integrada”, afirmó Andrea Michelson, Coordinadora regional del Foro. “La adaptación climática del sur no depende de una sola área protegida ni de un solo país. Depende de nuestra capacidad de trabajar en red”.
Leé la nota completa aquí: https://marpatagonico.org/el-futuro-del-clima-se-construye-en-el-mar/.
Costa de Península Valdés, Chubut. Crédito: Valeria Falabella - WCS Argentina.
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