El Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia presentó una nueva publicación, elaborada por WCS Argentina y el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera del CONICET, que aporta evidencia para identificar las áreas del Océano Atlántico Sudoccidental más expuestas al cambio climático.
Crédito: WCS Argentina.
29 de octubre de 2026 - Con el fin de identificar impactos, anticipar consecuencias y orientar las estrategias de conservación, el Foro publicó “Cambio Climático. Tendencias y proyecciones en el Atlántico Sudoccidental”, un trabajo que reúne evidencia científica sobre los cambios observados y proyectados en el Océano Atlántico Sudoccidental. El documento, elaborado por referentes de la organización de conservación de la naturaleza WCS Argentina y del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) del CONICET, busca aportar información para avanzar desde la identificación de las tendencias climáticas hacia el análisis de la vulnerabilidad de los ecosistemas y el desarrollo de medidas de manejo que fortalezcan su resiliencia.
Sus hallazgos fueron parte de la conversación “Agenda marina urgente para periodistas”, en el 3° Foro Hispanoamericano de Periodismo Científico, realizado el 23 y 24 de octubre en Mar del Plata. Valeria Falabella, directora de conservación costero marina de WCS Argentina y presidenta electa del Foro, y Leandro Tamini, coordinador del Programa Marino de Aves Argentinas e integrante del Grupo Directivo del Foro, compartieron reflexiones sobre estos cambios y la necesidad de incorporar la evidencia científica a la conversación pública y a las decisiones que afectan al mar.
Un mar en crisis
La temperatura superficial del mar es uno de los indicadores que permiten comprender cómo está cambiando el océano. El análisis de las tendencias de las últimas cuatro décadas y de las proyecciones futuras muestra que el calentamiento representa un desafío creciente para los ecosistemas marinos del Atlántico Sudoccidental.
Entre los resultados destacados, el documento identifica aumentos de la temperatura superficial del mar de hasta 3,2 °C en la Confluencia Brasil-Malvinas y de alrededor de 2,4 °C en la Corriente de Brasil. Además, las proyecciones analizadas anticipan un calentamiento generalizado, incluso en sectores donde se habían observado tendencias de enfriamiento.
De izquierda a derecha: Valeria Falabella, Leandro Tamini, Michelle Carrera (Mongabay), Agustín Casa (Citecus) y Natalia Concina (Red Argentina de Periodismo Científico). Crédito: Victoria Bornaz.
“Cuando hablamos de cambio climático, solemos mirar lo que sucede en tierra y dejamos al mar en segundo plano. Sin embargo, el océano también está cambiando y algunas regiones del Atlántico Sudoccidental ya registran un calentamiento muy significativo. El desafío es visibilizar estas transformaciones y comprender qué significan para los ecosistemas que queremos conservar”, sostuvo Valeria Falabella.
También se destacó que identificar las áreas más expuestas es un primer paso para entender dónde los impactos pueden ser mayores y cómo fortalecer la resiliencia de los ecosistemas marinos. Aunque el Atlántico Sudoccidental podría presentar características de refugio climático a gran escala, el norte del Mar Argentino, Uruguay y el sur de Brasil constituyen un foco destacado de calentamiento oceánico.
Las amenazas actúan juntas
Durante el encuentro, Leandro Tamini puso el foco en la interacción entre el cambio climático y otras actividades humanas, y explicó que:
“El cambio climático no actúa de manera aislada: se suma a las presiones de la pesca, la actividad petrolera y el tráfico marítimo. Además, modifica las condiciones ambientales y puede desplazar a las especies hacia otras áreas. Si queremos conservarlas, necesitamos entender cómo se combinan estas amenazas y anticiparnos a los cambios”.
Detrás de cada dato climático hay un ecosistema en transformación y formas de vida que pueden verse impactadas. Crédito. Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia.
Uno de los efectos del cambio climático es la redistribución de las especies y puso como ejemplo a los albatros: estas aves recorren grandes distancias sobre el océano, pero dependen de islas específicas para reproducirse. Protegerlas requiere, por lo tanto, articular medidas en el mar y en sus colonias reproductivas, incluso cuando estas se encuentran bajo distintas jurisdicciones.
Cinco claves para una conservación climáticamente inteligente
El Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia es una red de más de 30 organizaciones de Argentina, Chile, Brasil y Uruguay comprometidas con la conservación marina. Fue co-fundada en 2004 por WCS y trabaja con un enfoque ecosistémico regional y en genuina asociación con los sectores público y privado para promover la gestión efectiva del mar del cono sur.
Frente a las transformaciones que ya experimenta el océano, el Foro promueve un enfoque de conservación climáticamente inteligente, que integra la evidencia científica sobre el cambio climático en las estrategias de conservación y manejo. El objetivo es anticipar escenarios, fortalecer la resiliencia de los ecosistemas y orientar decisiones que contemplen los cambios actuales y futuros del mar. Desde esta perspectiva, se identifican 5 líneas de acción prioritarias:
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Fortalecer las áreas marinas protegidas, incorporando criterios climáticos en su planificación y manejo.
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Identificar y conservar refugios climáticos, donde las condiciones ambientales puedan favorecer la persistencia de especies y ecosistemas.
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Mantener la conectividad ecológica, para facilitar el desplazamiento de las especies frente a los cambios en las condiciones ambientales.
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Mejorar el monitoreo, para comprender la velocidad de las transformaciones, detectar eventos extremos y orientar respuestas oportunas.
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Impulsar una gestión colaborativa y adaptativa, que incorpore nueva evidencia y permita ajustar las medidas de conservación a medida que cambian las condiciones.
Estas acciones son especialmente relevantes en una región donde las transformaciones climáticas se suman a otras presiones sobre los ecosistemas marinos.
El mar está cambiando, pero no todas las regiones experimentan las mismas transformaciones. La evidencia científica permite comprender mejor lo que está sucediendo.. Crédito: Valeria Falabella - WCS Argentina.
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