En el marco de las acciones para la conservación de esta especie emblemática, que fue afectada por una epidemia de gripe aviar en 2023, comenzó el proceso de elaboración del plan de manejo -requerido por ley- para su protección en las costas de Chubut. Será liderado por la Provincia, con el apoyo de las organizaciones del Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia, y la participación de la comunidad.
Elefantes marinos del sur. Crédito Valeria Falabella - WCS Argentina.
31 de julio de 2026 – En Chubut existe la única colonia reproductiva continental de elefantes marinos del sur (Mirounga leonina), distribuida a lo largo de 300 km de costa, representando uno de los principales atractivos turísticos de la provincia. En 2023, la especie -hasta entonces saludable- sufrió una alta mortalidad a causa de la epidemia de influenza aviar de alta patogenicidad; situación que promovió la aprobación de la Ley XI N°92 en 2025 para su protección y recuperación en el territorio provincial. En este marco, en julio 2026 comenzó un proceso participativo para elaborar un plan de manejo, liderado por la Secretaría de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable de Chubut, a través de la Dirección de Fauna y Flora Silvestre, con el acompañamiento técnico de la organización de conservación de la naturaleza WCS Argentina, en el marco del Programa Mar Patagónico Resiliente del Foro para la Conservación del Mar Patagónico.
Los elefantes marinos del sur pasan más del 90% de su vida en el mar; y vuelven cada año a las costas de Chubut en primavera y verano para reproducirse y mudar su piel, momentos en los que realizan un ayuno prolongado y necesitan estar en un hábitat preservado. Allí, se distribuyen en áreas protegidas, como el frente Atlántico de Península Valdés, donde se encuentra el epicentro de la población; y en zonas no protegidas, como Punta Ninfas-Bajo de los Huesos e Isla Escondida, donde la especie está expuesta al disturbio humano, por lo que esta nueva ley prevé la generación de herramientas para su manejo y protección.
“Ver a estos animales en la playa, reproduciendo o mudando la piel, es un espectáculo singular: son animales únicos, de gran tamaño y que, a simple vista, pueden parecer saludables e invencibles. El desafío es lograr que se tome conciencia que la gripe aviar mató a, por lo menos, la mitad de las hembras adultas y un alto número de machos adultos, lo que desestabilizó profundamente a la población poniéndola en una situación de vulnerabilidad. Ahora nuestro compromiso es generar las condiciones para que estos animales encuentren el mejor entorno posible cada vez que nos visitan para reproducirse y mudar su piel, y darles la oportunidad de recuperarse”, explica Valeria Falabella, directora de conservación costero-marina de WCS Argentina.
Cartelería informativa colocada en Isla Escondida. Crédito Claudio Campagna.
Un plan de manejo participativo
Según la ley, el plan de manejo debe contener lineamientos basados en evidencia científica y estrategias de conservación a corto, mediano y largo plazo, y avanzar en la protección de hábitats esenciales para la especie, asegurando su preservación frente a impactos humanos y ambientales. También debe establecer una zona de seguridad disponiendo una franja de exclusión de 50 metros de “no aproximación” alrededor de los ejemplares cuando se encuentren en la costa para reducir el estrés y evitar alteraciones en su comportamiento natural en respuesta a la actividad humana. Por último, requiere el diseño de un programa de concientización y difusión sobre la importancia de la preservación de esta especie emblemática y con un rol clave para la región y el ecosistema del Mar Argentino.
El proceso de elaboración del plan de manejo comenzó en julio mediante reuniones informativas y de sensibilización en las que participaron representantes del sector turístico, incluyendo guías, agencias, clubes de pesca y entes mixtos de turismo de localidades costeras como Puerto Madryn, Trelew y Rawson. En agosto se desarrollarán talleres multisectoriales; y en diciembre se espera finalizar el trabajo técnico y participativo. Las organizaciones involucradas esperan que el proceso de elaboración de este plan de manejo sea adaptativo y evolucione en su devenir gracias a la participación y el aporte de los diversos sectores involucrados. De esta manera, el plan integrará no sólo el conocimiento científico sobre la especie sino también la perspectiva de la comunidad costera, el sector turístico, los pescadores deportivos y recreacionistas, entre otros.
Reunión con agencias y entes mixtos de turismo en el Ecocentro de Puerto Madryn. Crédito Sandra Rivera (Dirección de Fauna y Flora Silvestre de Chubut).
“Luego del impacto de la gripe aviar, los elefantes marinos del sur han sido recategorizados como vulnerables a nivel global. Cada individuo cuenta, y es necesario reducir sus amenazas en la costa. Contar con un plan de manejo de la especie será una herramienta esencial para regular las actividades humanas que puedan afectarla y para generar mayor concientización en la comunidad sobre la importancia de protegerla”, señala Julieta Campagna, coordinadora del paisaje Valdés de WCS Argentina. La organización contribuye a la investigación y conservación de los elefantes marinos del sur desde los años 80; desde 2024 reforzó los monitoreos orientados a cuantificar el impacto real de la epidemia y promovió la ampliación de la protección de la especie.
Trabajo colaborativo para proteger al elefante marino
A partir de la aprobación de la ley, la Secretaría de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable de Chubut firmó un convenio con WCS Argentina, como miembro del Foro para la Conservación del Mar Patagónico, para brindar asistencia técnica y científica sobre la especie, el ecosistema costero-marino y el desarrollo del plan de manejo.
El Foro es una red de más de 30 organizaciones de la sociedad civil de Argentina, Chile, Uruguay y Brasil, que desde 2004 promueve la protección de los mares del Cono Sur a través de la articulación entre ciencia, políticas públicas y participación social. En los últimos años, ha colaborado con Chubut capacitando personal, donando equipamiento, contribuyendo a la remediación de contaminación costera y asesorando para la implementación efectiva de áreas protegidas marinas y costeras.
Actualmente, mediante su Programa “Mar Patagónico Resiliente” -financiado por la Fundación Betty & Gordon Moore- busca fortalecer la resiliencia de los ecosistemas marino-costeros y sus comunidades, mediante la conservación efectiva y articulada a escala del paisaje marino. En este marco, impulsa estrategias para la protección de especies clave y amenazadas –como el elefante marino-, favoreciendo su capacidad de recuperación frente a presiones y escenarios de cambio.
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