El Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia, una red de más de 30 organizaciones de Argentina, Chile, Brasil y Uruguay, realizó su plenaria anual para evaluar su visión al 2036, definir estrategias prioritarias y delinear acciones conjuntas.
El foro nuclea a organizaciones comprometidas con la conservación marina con un enfoque ecosistémico regional . Imagen: Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia.
9 de septiembre de 2026 – A principios de septiembre, representantes de más de 30 organizaciones miembro del Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia de Argentina, Chile, Brasil y Uruguay, se reunieron durante cuatro días en Buenos Aires para compartir aprendizajes, debatir sobre las necesidades de conservación marina de la región para los próximos diez años y articular acciones.
Bajo el lema de que el océano no entiende de fronteras, el encuentro buscó fortalecer la capacidad de respuesta colectiva y regional para los desafíos que enfrentan los océanos Atlántico y Pacífico Sudoccidental, que son demasiado grandes para que un país, una organización o un sector, puedan resolverlos por separado.
El Foro, co-fundado en 2004 por WCS, trabaja nucleando a organizaciones comprometidas con la conservación marina con un enfoque ecosistémico regional y trabajando en genuina asociación con los sectores público y privado para promover la gestión efectiva del mar del cono sur.
“Conservar el mar no implica solamente proteger ecosistemas: implica transformar la manera en que lo miramos, lo habitamos y nos relacionamos con él. Pasar de entenderlo como un espacio disponible y productivo a reconocerlo como un sistema vivo, interconectado, del que dependemos y debemos respetar”, afirmó Valeria Falabella, directora de conservación costero marina de WCS Argentina.
La Plenaria 2026 tuvo como sede a Fundación Temaikèn, un espacio desde el cual se propuso pensar el futuro del mar no sólo desde quienes trabajan en su conservación, sino también desde la necesidad de transformar la relación de la sociedad con los ecosistemas. Durante los cuatro días del encuentro, las organizaciones debatieron sobre la necesidad de lograr que la conservación funcione con capacidades, recursos, participación, gestión efectiva y aprendizaje compartido, mirando más allá de las fronteras nacionales.
“El valor de una red regional está justamente en poder construir respuestas que trasciendan las fronteras y tengan continuidad en el tiempo”, señaló Andrea Michelson, coordinadora regional del Foro.
Además, la implementación del Tratado de Alta Mar (BBNJ por sus siglas en inglés) abre una nueva etapa para la gobernanza del océano y plantea una oportunidad histórica para la región, si se logra aceptar a la ciudad de Valparaíso como sede de su Secretaría.
Mirando el futuro, la red se propone conectar la diversidad de territorios, disciplinas y generaciones; potenciando la capacidad de acción colectiva.

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